Nadie te avisa. Ocurre. Llega de golpe. Pensabas que el parto lo culminaba todo. Luego solo sería cuestión de disfrutar de tu bebé. No te habías preparado para esto. No habías leído sobre ello. La sociedad lo esconde.

Y ahora te encuentras tu, con tu recién nacido en brazos. En tu casa, acompañada por tu pareja que no llega a comprender que te pasa. Porqué lloras por cualquier cosa. Porqué no quieres visitas. Porqué no quieres que nadie toque a tu bebé.

El postparto, el gran olvidado. Ese período de la vida en que tus hormonas estarán a flor de piel, más que nunca. Ese período de tu vida en que te convertirás en una poderosa mamífera que poco podrá razonar, sino sentir.

El postparto, tan duro, tan intenso y poderoso. Tan primal, animal, salvaje. Sacará lo mejor y peor de ti. Sentirás miedo y pérdida. Ya no eres quien eras, jamás volverás a serlo. Ahora eres otra, mejor seguro, pero te sientes perdida y en un cuerpo y una mente que no conoces.

A veces querrás huir. Otras encerrarte con tu cría. El postparto removerá toda tu esencia. Todo tu ser.

No sabes ni cómo pero las horas pasan y no llegas a nada más que a poder alimentar a tu cría. No sabes cuándo ni como ducharte, tu bebé te reclama a todas horas. Ya ni menciono la casa, la ropa, las compras, visitas…

¿Y como sobrevivir? Te preguntas…

Déjate llevar, escucha tu instinto, tu intuición. Abraza fuerte a tu bebé, no te separes de él. No escuches opiniones ajenas ni consejos que no hayas pedido.

Rodéate sólo de familia o amigos de confianza. Los que no te juzgan y opinan. Los que ayudan con la casa y te traen comida. Los que no esperan visitas de té mientras se turnan para coger en brazos al bebé. Haz tribu.

Esta sensación suele cambiar pasados los tres primeros meses de vida del bebé. Cuando empezáis a conocernos bien. Cuando te sientes cómoda con la lactancia. Cuando tienes a mano sus rutinas. Cuando las hormonas empiezan a harmonizarse. Cuando el cuerpo empieza a recuperarse. Pero sobretodo cuando tu te sientes a gusto con tu nuevo yo.

Has renacido, como madre. Ya no eres quien eras. Eres otra. Eres tu. Jamás volverás a ser la de antes. Y es que ya no podrías volver a serlo. No luches contra ello, vívelo y siéntelo en cada poro de tu piel. Estos instantes, aunque duros e intensos, jamás volverán.

Laia Casadevall. Matrona

 

Tomado de http://www.laiacasadevall.com

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Desde los Servicios Técnicos de Punto de Encuentro, tal y como viene recogido en el Decreto que los regula, “…trabajamos para la normalización del ejercicio de los derechos de relación y comunicación de los y las menores con sus progenitores y/o familiares, velando por su bienestar emocional y preservándolos de la relación conflictiva y/o de todo tipo de violencia de las persones adultas, y en especial de la violencia machista”.

Los procesos de separación y/o divorcio suelen comportar múltiples consecuencias, tanto para los niños/as como para los adultos y no solo a nivel económico, social y psicológico, sino que también provocan tener que reorganizar la familia y adaptarse a un nuevo rol.

En relación con este tema, desde el equipo técnico del Punto de Encuentro Barcelona Ciudad 4, dirigido y gestionado por la Fundación Salud y Comunidad (FSC), creemos necesario tomar conciencia, evitar y dar a conocer los errores comunes que algunos padres/madres muestran después del proceso de separación y/o divorcio.

Por ello, hemos querido recoger en un decálogo los puntos básicos que sería recomendable que tuvieran en cuenta los progenitores en esta situación, con hijos e hijas.

Queremos señalar que estos supuestos hacen referencia a situaciones en las que no se haya producido o exista violencia de género:

  1. Desvincular a los menores de la problemática de los adultos, ya sea en procesos judiciales, régimen de custodia, manutenciones…
  2. No manipular emocionalmente al hijo/a en contra del otro: por ejemplo, se ha de evitar hablar mal y/o culpabilizar a la otra parte, crear incertidumbres, utilizar al menor como un aliado en contra del otro o como herramienta de chantaje, intentar “comprar” su afecto o compensarlo con excesivos premios o regalos materiales… Además, se tratará de no caer en el error de utilizar al menor como mensajero o espía de lo que pasa en casa del otro progenitor.
  3. Constatar que ambas figuras parentales son importantes para los hijos/as, puesto que es necesario que los padres/madres validen la figura del otro progenitor para el buen desarrollo psicoafectivo de los menores.
  4. Evitar cualquier discusión ante los hijos/as. De esta forma podemos conseguir que no se generen síntomas de ansiedad, culpabilidad, etc. en los menores.
  5. Compartir estrategias comunes en la educación de los hijos/as y mantener una relación tranquila y amistosa: consideramos necesario dar imagen de unidad compartiendo unos mismos principios en las cuestiones fundamentales que afectan a los hijos/as.
  6. Dar una explicación a los hijos/as adecuada a su edad: los menores necesitan saber cuál es la situación actual y su futuro. Esto les aporta seguridad y tranquilidad en estos momentos de cambio.
  7. Facilitar la transición de un contexto a otro: respetar los horarios y rutinas que siguen los menores en su día a día, así como mantener las actividades extraescolares que realizan.
  8. Fomentar los procesos de vinculación y habilidades parentales/marentales: los niños/as necesitan comprensión y valoración por parte de sus progenitores, lo cual refuerza su propia seguridad afectiva.
  9. Promover la empatía parental/maternal: Es necesario ceder un espacio para aprender a hablar de los sentimientos y emociones. De esta forma se puede construir una personalidad sana y fomentar la inteligencia emocional.
  10. Desarrollar la resiliencia de los progenitores: es decir, la capacidad para hacer frente a los factores y circunstancias adversas, construyendo el futuro de los hijos/as de forma equilibrada y sana.

Somos conscientes de que podríamos elaborar un listado más amplio de buenas prácticas en procesos de separación y/o divorcio, pero pensamos que estas diez son las principales y básicas a tener en cuenta.

Como hemos señalado, estos supuestos no se pueden aplicar en circunstancias de intervención de los Servicios Técnicos de Punto de Encuentro, en las que exista violencia de género.

Núria Simón y Lidia Toribio
Punto de Encuentro Barcelona Ciudad 4

link: aquí

Y ayer me enfadé contigo

Pincha en el siguiente link:

Cuentos para prevenir y detectar el abuso sexual infantil

 

 

 

 

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Cultivando la felicidad

En este blog encontrarás ayudas y desafíos para tu bienestar emocional.

Flexible no es permisivo

Contener no es consentir.

Firme no es severo.

Predecible no es aburrido.

Sensible no es débil.

Consecuente no es intransigente.

Seguro no es autoritario.

Álvaro Pallamares.

 

Los azotes no funcionan y son perjudiciales para los niños, concluyen tras 50 años de investigación

¿Cuántas veces hemos oído que por un azote no va a pasar nada?
Sin ánimo de culpabilizar a los padres. ¿Nos hemos planteado todas las cosas internas que le enseñamos a un niño cada vez que le pegamos? ¿Cómo se estará sintiendo?

 

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